La espera terminó y el Auditorio BB respondió
Hay conciertos que ganan peso con el tiempo de espera. La noche del viernes 27 de marzo en el Auditorio BB fue exactamente eso: una velada que llegó cargada de dos meses de anticipación acumulada desde que la lesión del baterista Greg Erwin obligó a mover la fecha original del 31 de enero. Cuando las luces del recinto se apagaron y los primeros acordes de “Puzzle Pieces” llenaron el antiguo Cine Las Américas, la respuesta del público fue la de quien lleva tiempo guardando una emoción y finalmente la suelta.
Saint Motel conoce perfectamente el recinto y al público capitalino. La banda californiana liderada por A.J. Jackson lleva presentándose en la Ciudad de México desde 2016, con cada visita escalando en recinto y en intensidad. Esta noche, sin embargo, fue diferente: el Symphony in the Sky Tour no es una gira convencional. Es un espectáculo diseñado como experiencia inmersiva, donde la estética cinematográfica —iluminación calculada, capas visuales y una puesta en escena que evoca la grandiosidad de una sala de cine— funciona como un segundo idioma que la música de Saint Motel siempre ha hablado pero que nunca había tenido el presupuesto ni el contexto para expresar con tanta libertad.
El Auditorio BB, con su arquitectura de arcos funcionalistas y su acústica privilegiada, resultó ser el recinto perfecto para ese lenguaje visual y sonoro. El show arrancó con el setlist que la banda ha mantenido consistente durante todo este tour: “Puzzle Pieces”, “A Fifth of Beethoven” y “For Elise” formaron una apertura que estableció desde el primer minuto la dimensión orquestal del espectáculo.
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Un setlist que honró el pasado y el presente
La estructura del show fue una de las decisiones editoriales más inteligentes de la noche. A.J. Jackson y sus compañeros Aaron Sharp (guitarra), Dak Lerdamornpong (bajo) y el ya recuperado Greg Erwin (batería) construyeron un setlist que honró su trayectoria completa sin sacrificar el protagonismo del álbum más reciente.
Tras la apertura, la banda entró en la sección más emocional del show con “Get It at Home”, “Sisters”, “Life’s a Gas” y “A Good Song Never Dies” —esta última una de las favoritas del público capitalino que la conoce y la canta desde hace años. A continuación llegaron “Wait & See”, “Move” y “Hold My Place in Heaven”, tres temas que representan la evolución más reciente del sonido de la banda hacia texturas más elaboradas y cinematográficas.
El corazón del show fue la sección dedicada a Symphony in the Sky: “Fine Wine”, “Steady Hand” y “It’s All Happening” sonaron con la grandiosidad que los arreglos orquestales del álbum prometían, y que en el contexto vivo del Auditorio BB —con cada frecuencia bien colocada en el espacio— cobraron una dimensión que la grabación de estudio apenas anticipa. El Auditorio BB “se llenó de energía” y “la noche se volvió una fiesta”, según los registros de redes sociales al día siguiente. El resultado fue descrito como “el triunfo de la sofisticación”.
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“My Type” cierra el círculo y el veredicto de la noche
Si el Symphony in the Sky Tour es la demostración de cuánto ha crecido Saint Motel como banda, el cierre de la noche fue el recordatorio de dónde empezó todo ese crecimiento. Tras “Cold Cold Man”, “Up & Away We Go”, “Sweet Talk” y “Van Horn” en el tramo final del show, la noche llegó a su punto de culminación inevitable: “My Type”.
El clásico de 2014 —la canción que colocó a Saint Motel en el mapa global, que sonó en el FIFA 2015 y que en México ha sido coreada en festivales desde el Live Out de Monterrey— cerró el concierto como solo pueden cerrarlo los temas que ya pertenecen más al público que al artista que los escribió. El Auditorio BB, “broche de oro” según la prensa especializada que cubrió el evento, vivió ese momento final como la confirmación de que Saint Motel no solo sigue siendo relevante después de más de una década, sino que ha encontrado en su nueva era la mejor versión de sí misma.
La gira por México también incluyó fechas en Monterrey (25 de marzo, Showcenter Complex) y Guadalajara (28 de marzo, C3 Stage), con Desierto Drive como acto de apertura en las tres ciudades. El resultado fue unánime en los tres recintos: una banda en su mejor momento, un tour que exige ser visto en vivo para entenderse, y un público mexicano que, una vez más, demostró que para Saint Motel este país no es solo una parada más en la gira sino, en palabras del propio A.J. Jackson, “después de California, el lugar donde más disfrutamos tocar”.
















